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viernes, 17 de diciembre de 2010

Las relaciones entre educación y medio ambiente no son nuevas, sin embargo, la novedad que aporta la educación ambiental es que el medio ambiente, además de medio educativo, contenido a estudiar o recurso didáctico, aparece con entidad suficiente como para constituírse en finalidad y objeto de la educación.
De esta forma, aunque sus raíces son antiguas, la educación ambiental, como la entendemos hoy en día, es un concepto relativamente nuevo que pasa a un primer plano a finales de los años sesenta.
Estos planteamientos alcanzan rápidamente un reconocimiento institucional. Así por ejemplo, en el ámbito internacional, ha sido la Organización de las Naciones Unidas, a través de sus organismos (UNESCO y PNUMA fundamentalmente), la principal impulsora de estudios y programas relativos a la educación ambiental. Sin embargo, no podemos reducir este proceso de desarrollo a su vertiente institucional. Es preciso reconocer el esfuerzo de innumerables entidades, organizaciones de carácter no gubernamental y educadores que han contribuido, a veces de forma anónima, no sólo a la conceptualización de la educación ambiental sino, sobre todo, a su puesta en práctica
Necesitamos una ecopedagogía y una ecoformación hoy, necesitamos de una
Pedagogía de la Tierra
hombre o la mujer, principalmente del hombre occidental, prisionero de una cultura
cristiana predatoria, no podremos hablar más de la Tierra como un hogar, como un
abrigo, para el “bicho-hombre”, como lo dice Paulo Freire. Sin una
sustentable
nuestro sustento y del dominio técnico-tecnológico, objeto de nuestras investigaciones,
ensayos, y, algunas veces, de nuestra contemplación. Pero no será el espacio de vida, el
espacio de nuestro abrigo, del “cuidado” (Leonardo Boff,
Vozes, 1999)
, justamente porque sin esa pedagogía para la reeducación deleducación, la Tierra continuará solamente siendo considerada como el espacio deSaber cuidar, Petrópolis,